The Word Of Sophia

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YO SOY Energía femenina

¿De qué hablamos cuando hablamos de feminidad?

Nuestras antepasadas veían la feminidad manifestarse en el ciclo de las estrellas, el ciclo de las estaciones, el ciclo de la luna, el ciclo de las mareas, el ciclo de la vida y el ciclo de las mujeres: manteniendo intacta su esencia a pesar del cambio constante del mundo exterior que les rodeaba. 

Lamentablemente, en el mundo moderno nos hemos alejado de la sabiduría ancestral y la comprensión de la feminidad real y su expresión. Además, la construcción del género ligado al sexo ha afectado también negativamente al concepto de feminidad. Al diferenciar el lado masculino y lado femenino para describir la naturaleza de los hombres y mujeres, hemos limitado nuestro entendimiento sobre las diferentes posibilidades y manifestaciones que pueden tener ambas energías.

De forma que el término feminidad ha quedado reducido a ideas como ser pasiva, atenta, ser sensible, cuidar desinteresadamente…

Y los aspectos más activos y “salvajes” como la intuición, la sabiduría, la creatividad, la sanación…han sido eliminados al considerarse como amenazantes por diversas sociedades y religiones. Considerar que este lado “salvaje”, “empoderado” “activo” de nuestra naturaleza es nuestro lado masculino es limitar nuestro entendimiento y expresión de lo que significa ser mujer. Del mismo modo, etiquetar la suavidad de un hombre como femenina es también limitar nuestra comprensión de la masculinidad. 

Ambas energías están compuestas de diversos niveles y expresiones que se mueven entre el dar y recibir, entre ser más activos o receptivos.

Cuando vemos que una leona ataca ante una amenaza, no decimos que está expresando su lado masculino, sino que aceptamos que está manifestando su naturaleza femenina natural.

Nuestra naturaleza es cíclica

La energía femenina, igual que la luna, es cíclica y se agrupa en los 4 arquetipos femeninos que poseemos todas las mujeres vinculados a nuestra etapa vital y a nuestro ciclo menstrual. Identificar la fase en que nos encontramos y satisfacer sus necesidades, nos permite vivir con armonía tanto dentro nuestro como con nuestro entorno. 

  • La doncella joven y dinámica: Representa la fase pre-ovulatoria, la primavera y a la luna creciente. Representa energías creativas y estallidos de inspiración. Es una fase donde puedes sentirte llena de vitalidad, claridad interior, renovación y fortaleza. Nos sentimos seguras y completas

  • La madre protectora y nutritiva: el momento de la ovulación y se asocia al verano, a la luna llena y a la conexión con la Madre Tierra. Es un momento donde la energía se basa en nutrir y dar forma a los sueños y proyectos, ya que las energías se centran en el cuidado, el sostén, la protección y un sentido de embellecer lo que te rodea.
  • La hechicera dinámica y madura: Representa la fase pre-menstrual y se asocia al otoño y a la luna menguante. Es un período de reflexión, de girar la mirada hacia dentro. Un momento para la introspección, y la conexión con el inconsciente, con las sombras y las heridas. La hechicera tiene la capacidad de reconocer su poder interior y transformarse. Por eso, en esta etapa puedes sentirte cansada, ansiosa o frustrada si no canalizas tus emociones y tus deseos.
  • La anciana sabia y solitaria: Asociada a la fase menstrual, al invierno y a la luna nueva. Es una fase de quietud y renovación, donde el cuerpo se limpia física, mental y espiritualmente a través de la sangre. La anciana te recuerda que es un período de descanso y oscuridad pero de mucha introspección, donde puedes conectar con lo más profundo de tu ser.
 
 

En un mundo de hombres, ser valiente es ser mujer

Cuando el masculino es liberador, la parte femenina tiene su potencial para crear libremente.

Cuando el masculino somete, la parte femenina queda silenciada y con ella todo su potencial.

Se nos educa con la expectativa que vivamos, trabajemos y nos comportemos como hombres. Se nos enseña, de forma poco realista, que aquello que realiza a los hombres y satisface sus necesidades nos hará felices también a nosotras, y cuando no estamos contentas ni cumplimos estas expectativas nos preguntamos ¿Porque me siento así? ¿Por qué actuó así? ¿Por qué no lo consigo? 

Lamentándose de no encajar, de no conseguir, de sentir que no podemos, y de una desilusión, frustración hacia nosotras mismas y hacia el mundo. Porque estamos yendo en contra de nuestra naturaleza sin comprender quienes somos en esencia: mujeres cíclicas.

Despertar y conectar con nuestra energía femenina nos acerca a un modelo de feminidad auténtica. Al comprender nuestra naturaleza y vivir acorde con ella, vivimos en sintonía con nuestros cambios y energías, elevando nuestro papel en la sociedad y recuperando la fuerza que se nos arrebató. 

Necesitamos crear un espacio para conectar y manifestar nuestra energía femenina

Participa ahora en los círculos de mujeres y forma parte del cambio.

Un mantra para ti...

YO SOY el perdón, equilibrando mi energía femenina. 

YO SOY el amor

YO SOY la gratitud de ser mujer

YO SOY la belleza del amor

YO SOY la claridad y la sensibilidad

YO SOY la fuerza y la sabiduría 

YO SOY la inocencia de sentir placer en mi cuerpo físico

YO SOY la inocencia en todo lo que pienso y siento

YO SOY el amor y el perdón en todo lo que pienso y siento

YO SOY la resurrección y la vida

YO SOY poder en equilibrio perfecto 

YO SOY el poder en mi vida

YO SOY el amor y la alegría en ser energía femenina